El tratamiento de elección de los tumores renales es la cirugía. La retroperitoneoscopia permite un acceso rápido y fácil al hilio renal. Es una técnica de interés en casos de pacientes que tienen antecedentes de cirugías abdominales previas (donde existen adherencias que dificultan la cirugía transabdominal) o en casos de tumores localizados en la valva posterior.
Aporta los mismos beneficios en cuanto a la recuperación posoperatoria en comparación con el abordaje laparoscópico abdominal.
