El cólico renal es un cuadro caracterizado por un dolor repentino de gran intensidad que se produce generalmente por la presencia de un cálculo que se encuentra en la vía urinaria. Se localiza en la fosa lumbar derecha o izquierda y puede irradiarse a la zona anterior del abdomen y de los genitales.
Se produce por el descenso de una litiasis o piedra que se forma en el riñón y que va transitando por el uréter, lo que produce sangrado urinario (hematuria) y dificultad para vaciar la orina del riñón (causando dilatación pielocalicial o hidronefrosis).
Se caracteriza por estar acompañado de náuseas y vómitos y no calmar con ninguna posición.
Cuando la piedra se aproxima a la unión del uréter y la vejiga, el dolor se sitúa en la parte baja del abdomen y pueden aparecer síntomas urinarios como urgencia miccional, frecuencia, y disuria.
El diagnostico del cuadro se realiza con la anamnesis, antecedentes personales y se apoya en estudios complementarios. De ellos la tomografía helicoidal de abdomen y pelvis es el mejor estudio para determinar:
- localización de la piedra
- tamaño de la misma
- presencia de hidronefrosis
- evaluar alteraciones anatómicas preexistentes
- determinar si existen complicaciones por el proceso
A su vez, depende de la presentación clínica, es conveniente realizar estudios de sangre, orina o ecografías de control.
El tratamiento dependerá de:
- la intensidad del dolor
- si existen signos de complicaciones como fiebre, náuseas o vómitos de difícil control.
- Tamaño de la piedra
- Localización de la misma
En caso de presencia de fiebre, lo más conveniente es pensar en realizar una descompresión del sistema urinario, a través de la colocación de un catéter doble j o la colocación de una nefrostomía percutánea. Esto es un procedimiento que por lo general no se trata la piedra y se intenta solucionar el problema agudo.
Cuando no es necesario una intervención urgente, la próxima decisión clínica es si el paciente puede ser seguido con una conducta expectante ya que el cálculo probablemente se elimine espontáneamente o necesitara una intervención pero ya electiva.
La localización del cálculo y el tamaño son la clave para determinar si probablemente el cálculo se eliminará espontáneamente. Por lo cual una de las opciones es pensar en un manejo expectante, ya que el 70 al 80% de los cálculos se eliminan espontáneamente con o sin tratamiento sintomático. El pasaje espontaneo de un cálculo ureteral se puede facilitar con el uso de drogas que aumentan la posibilidad de expulsión. Este tratamiento expulsivo incluye el uso de alfa bloqueantes (ej tamsulosina) en combinación con AINES (ej diclofenac). Estos disminuyen el tiempo de pasaje y aumentan la posibilidad de eliminación. Los pacientes raramente presentan una obstrucción completa y así el riesgo de deterioro renal por haber optado por una conducta expectante frente a un cálculo pequeño es bajo. Sin embargo un cálculo ureteral que no pasa dentro de uno o dos meses tiene pocas probabilidades de eliminación espontanea. Un periodo de observación de varias semanas es razonable en la mayor parte de los casos. En este caso es necesario un seguimiento cercano para asegurarse que sea eliminado, controlar si crece o aparece infección.
Es importante pedirle al paciente de que trate de capturar el cálculo para su análisis ulterior, lo que permitirá un mejor manejo futuro del problema litiasico.
Los cálculos ureterales que producen dolor inmanejable o no son eliminados luego de un tiempo, pueden ser tratados mediante litotricia endoscópica. Este es un procedimiento por el cual utilizando equipos de endoscopía y a través de la uretra se puede acceder a la vejiga, al uréter y también en algunos casos hasta el riñón. Con un litotriptor de contacto o láser se fragmenta. El procedimiento se puede realizar con anestesia regional o general.
¿Qué es una litotricia endoscópica?

Recomendaciones para el manejo del dolor:
– antiinflamatorios cada 8-12 horas segun dolor (diclofenac, ketorolac o ibuprofeno)
– calor local en la zona del dolor
– en el momento de más dolor, no tomar líquidos, una vez que ceda comenzar con la hidratación
– de continuar las molestias combinar con tramal en gotas o pastillas
– en el caso de dolor inmanejable, náuseas o vómitos persistentes o fiebre concurrir a la guardia de emergencias
